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"El médico del futuro ya no tratará la estructura humana con medicamentos, sino que curará y prevendrá las enfermedades las a través de la nutrición" Tomás Alva Edison, 1902.

domingo, 22 de febrero de 2015

Semillas de papaya: beneficios y formas de utilizarlas.

A la papaya se la conoce también como  papayón,papayo, mamón, melón papaya, lechosa, melón de árbol o fruta bomba.

Beneficios del consumo de las semillas de papaya:

Protegen el riñón. En caso de problemas de insuficiencia renal, algunos estudios han encontrado que pueden proteger los riñones contra afecciones posteriores. En este caso, se recomienda masticar 7 semillas de papaya, 3 veces al día.

Mejoran la salud intestinal. Debido a su alto contenido de enzimas proteolíticas, las cuales pueden acabar con los parásitos y sus huevecillos, son un excelente antiparasitario intestinal.

También contienen un alcaloide antihelmíntico único llamado carpaine, eficaz para exterminar las amebas. Para su consumo, se secan las semillas y se muelen: una cucharita de este polvo se pone a hervir en agua. Se le puede agregar una cucharadita de miel. Repetir 2 o 3 veces al día.

Favorecen el hígado. En casos de cirrosis hepática, pueden funcionar como un tratamiento alternativo. Deben molerse 5 semillas de papaya y a la mezcla se le añade una cucharada de limón. Debe consumirse 2 veces al día, por un periodo de un mes.

Cuidan el sistema digestivo. Tienen propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Estudios demuestran que el extracto de las semillas mata la salmonella, los estafilococos y otras infecciones. Para estos casos, se recomienda masticar muy bien 7 semillas, 3 veces al día.

Queman grasa. Tienen la cualidad de impedir que el organismo absorba en exceso grasas y azúcares. Otro punto favorable es que aceleran el proceso de digestión, lo que se traduce en la pérdida de algunos gramos de sobrepeso.

El único problema de este método es el sabor picante de la semilla; pero, en todo caso, se puede disminuir el número de semillas para disminuir la intensidad del sabor Es un procedimiento de fácil ejecución y al alcance de cualquier persona.

Comer las semillas enteras es recomendado por algunos, pero el efecto es muy variable, a veces nulo. Mejor es mascarlas o molerlas.

La acción antihelmíntica de las semillas de la papaya es por su contenido en papaína, una enzima proteolítica que digiere las proteínas y por lo tanto disuelve la queratina o quitina que cubre el cuerpo de los helmintos intestinales protegiéndolos contra la acción de los jugos digestivos del intestino.

La papaína se encuentra también en el fruto verde y las hojas de la papaya y se emplea para limpiar las heridas infectadas. La papaya madura no contiene papaína, excepto en las semillas.

Las semillas frescas contienen también un compuesto llamado Carpasemina que tiene acción destructiva sobre las amebas, lo que explica su clara acción terapéutica sobre algunos casos de diarreas crónicas.

Además contiene un alcaloide llamado Carpaina que actúa sobre el corazón en forma muy similar a la digitalina.

Mejora así los casos de insuficiencia cardiaca y crisis de taquicardia pero, igual que la digitalina, es tóxica y no debe ser usada sino por especialistas.

Esta es la razón por la cual los tratamientos antiparasitarios a base de semillas de papaya no deben prolongarse más de cuatro a cinco días, para ser repetidos, si es necesario, dos o tres meses después.
Forma de consumir las semillas:

Comer una rodaja de papaya masticando el mayor número de semillas que pueda soportar el paladar (tienen un sabor cáustico) y deglutirlas juntamente con el bolo alimenticio.

Batir, en una licuadora, un porción de papaya con 20-30 semillas para beber todo el preparado, antes de los alimentos.

Triturar de 10-20 semillas de papaya, frescas o secas, en un mortero o en un batán y mezclarlo en una taza de jugo de caña asada o de cualquier otro jugo de fruta dulce para beber antes de los alimentos.
Cualquiera de estos tres métodos debe ser repetido 3 ó 4 días seguidos, en ayunas. Se puede comer después una dieta sancochada.

Puede usarse también el látex, savia lechosa, disuelta en agua. Una cucharada de látex, en ½ vaso de agua para un adulto. Una cucharadita para un niño. El látex se obtiene haciendo incisiones longitudinales en el fruto inmaduro.

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